Crónica La rebelión de los modestos
por Alfredo
Mañana fría de un jueves de diciembre, son las diez de la mañana y el termómetro del coche marca cuatro grados en nuestro lugar de reunión habitual en Illescas, lo peor, la brisa que cristaliza y parte nuestras orejas. Trini, Cuéllar y yo salimos forrados de arriba abajo, lo único que se me ve son los dedos, pues me arriesgo a salir con los guantes “cortos”, a mis compañeros, ni eso. Esto es la afición…
No teníamos ruta prefijada, Trini pregunta destino y Cuéllar propone al menos tres alternativas. Al oir “Fuente la Teja” les respondo que tengo ganas de ir allí, ya había oído hablar del lugar y quería conocerlo.
Cuéllar va guiando y en uno de tantos caminos nos marca torcer a la derecha, tomando rumbo este, al fondo a la derecha veo los pinares del cerro “Valle de las Cuevas” y a la izquierda la blanca bola del radar del Instituto Meteorológico en las faldas del cero Batallones por lo que pienso que ya debemos andar en tierras madrileñas. En apenas un kilómetro nos plantamos en Fuente la Teja donde paramos a comer algo y a echar un trago de la fuente a pesar de las advertencias de mis compañeros, parece que este agua puede resultar un poco “peleona”.
Intentamos subir entre los olivares por la ladera del Valle de las Cuevas, pero un fino barro margoso se va adhiriendo poco a poco a las ruedas por lo que decidimos dar vuelta y buscar caminos menos umbrosos y por tanto menos embarrados, no sin antes descubrir entre tomillos una pequeña mata de efedra fina que intento fotografiar lo más rápido posible para no hacer esperar a Trini y Cuéllar.
Volvemos bordeando el cerro con Esquivias como referencia hasta llegar a un ancho camino bien pavimentado que nos lleva de nuevo hasta la cementera de Yeles desde donde deshacemos el camino. Subiendo de Yeles a Illescas Trini se destaca y tenemos que darle caza pasada la cuesta y nos dice: “¡Como se nota que ha pasado lo duro!”. Trini, yo ya subo como los veteranos, regulando.
Y es aquí, llegando a Illescas donde nos damos cuenta que el viento no ha parado de soplar, suave, pero insistente y frío, acumulando barrillas borde secas en las alambradas de la autovía.
Llegamos al final los tres juntos. Es una virtud de los modestos, entre nosotros no nos atacamos.
Distancia Aprox: 35 Km.
Dificultad: Baja
No todos los días van a ser de "hachazos". Anímate La Sagra te espera.